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¿Quién era Diana Kennedy? la inglesa que resguardó a la comida mexicana

La investigadora, hija adoptiva de México falleció a los 99 años; te contamos más de su legado

Diana Kennedy, la inglesa más reconocida en el ámbito de la gastronomía mexicana falleció este 24 de julio a la edad de 99 años; la investigadora recorrió nuestro país, por más de 50 años en busca de recetas originales y los secretos que guardan las cocineras tradicionales de México.

Se estableció en  Zitácuaro, Michoacán, donde lanzó el proyecto Quinta Diana y a su vez, en el mismo lugar, el Diana Kennedy Center, que se convirtió en su hogar y en un centro educativo de gastronomía, pero también de prácticas agrícolas sustentables: es una casa ecológica, con uso racional de agua, luz y uso eficiente de la energía del sol.

Puedes leer aquí el catálogo de plantas mexicanas que publicó.

Foto. CONABIO

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¿Qué legado dejó Diana Kennedy a México?

De acuerdo con la Secretaría de Cultura, Diana visitó todos los mercados de México en busca de los ingredientes y procesos para recrear los sabores de las cocineras y cocineros, a quienes siempre reconoció y acreditó por sus creaciones.

Toda su maestría se puede ver en las publicaciones que logró, casi una decena que pueden ser consultados.

“Diana entendió como pocos, que en la conservación de la naturaleza está la clave para seguir obteniendo los ingredientes que hacen posible continuar creando los platillos deliciosos que caracterizan nuestra cocina.”

En 2019, la investigadora fue homenajeada en el GIFF (Guanajuato International Film Festival), a través de una proyección del screening documental Nothing Fancy: Diana Kennedy, de Elizabeth Carroll.

En él se puede ver lo que tuvo que pasar para que Diana se convertiera en la “Indiana Jones de la cocina mexicana” como la nombra el chef español José Andrés.

Como buena amante de la naturaleza, Diana vivió desde 1974 en una finca ecológica y sustentable a las afueras de Zitácuaro, Michoacán; ahí solo utilizaba energía solar, reciclaba absolutamente todo y cada mañana salía a caminar y a revisar cuidadosamente sus cultivos de café, árboles frutales, chile, maíz, verduras, así como su “alhajero” (como ella lo llamaba), que está repleto de hierbas que aromatizaban cada una de sus creaciones.

A lo largo de toda esta travesía, Diana se convirtió en la hija adoptiva de México, como la llamaba su amiga, la cocinera zapoteca Abigail Mendoza.

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La escritora encargó de difundir y enaltecer la cocina nacional, fue condecorada con la Orden del Águila Azteca por el gobierno mexicano en 1982; recibió un reconocimiento como miembro de la Orden del Imperio Británico y es portavoz de cientos de mujeres que todos los días elaboran recetas con ingredientes de producción local, pero sobre todo, desde el corazón.

Diana amaba recorrer los mercados de cada lugar al que va y lo que más apreció de la gastronomía mexicana es que es una cocina con historia, como ella platicó para El Sol de México durante la presentación de su documental: “cada receta que preparo tiene una historia, recuerdo siempre cuando manejaba con mi camioneta a un pueblo y a las personas que compartieron conmigo su receta y me siento muy orgullosa de poner su nombre en su receta junto al mío”.

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