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Para el Thanksgiving: ¿Se puede cocinar un pavo congelado?

Pocas cosas producen tanto miedo como que te dejen descongelar algo y se te olvide

Daniel Johnson | El Sol de Hermosillo

Si llegaste aquí es probable que no seas muy bueno haciendo planes y estés sentado frente a un pavo congelado con invitados que llegarán pronto, o quizá sea la mera curiosidad. De cualquier manera, aunque siempre es mejor estar preparado desde tiempo antes para una cena como el Thanksgiving, Navidad o Año Nuevo, esto no significa que no puedas improvisar algo si la situación se presenta, incluso si la estrella del menú está sólida como una piedra del ártico.

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La buena noticia, para empezar, es que sí es posible hornear un pavo congelado, aunque requerirá de tiempo y cuidados especiales para asegurar que se encuentre bien cocinado y sea seguro para los comensales.

A lo largo de este proceso deberás buscar que la temperatura interna del pavo, ya que debe superar los 165 grados Fahrenheit (74 grados celsius). Idealmente descongelar uno de estos animales propiamente toma varios días completos y debe ser hecho dentro del refrigerador, ya que a altas temperaturas las bacterias pueden proliferar y causar enfermedades; en tu caso deberás vigilar el proceso de descongelado mientras el pavo se cocina.

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Durante este proceso tener a la mano un termómetro de carnes se vuelve vital para asegurarte de que la temperatura interna de la carne, especialmente en la pechuga y las áreas más cercanas al hueso, son las apropiadas sin llegar a quemarse o secarse de más. Si aún no lo tienes, ve a comprarlo, lo necesitarás.

Una buena noticia es que cocinar un pavo congelado puede no solo ser perfectamente seguro sino que algunas partes, como la mencionada pechuga, pueden llegar a quedar más jugosas que en un pavo descongelado, incluso a pesar del mayor tiempo de cocción. Por otro lado, tus esperanzas de marinar o rellenar tu creación deberán ser pospuestas para el próximo año, ya que un pavo congelado no absorberá el sabor de una marinada o se quemará antes de que el relleno en su interior alcance una temperatura segura; cocina el relleno en una bandeja aparte.

Receta para cocinar un pavo congelado:

Procedimiento:

  1. Precalentar el horno a 165 grados centígrados. Una vez el horno esté listo, poner el pavo en una bandeja y meterlo a hornear, pero poniendo mucha atención a cómo se descongela.
  2. Remover el pescuezo y el interior del pavo se suele hacer antes de meterlo en el horno, pero esta vez deberás esperar a que esté lo suficientemente descongelado para hacerlo. Tampoco se sazona hasta que al menos el exterior se descongele completamente.
  3. Por dos horas y media no abrir la puerta del horno para no perder calor; solo después de este periodo el pavo deberá empezar a verse ligeramente cocinado. Se puede usar el termómetro para checar la temperatura interna de la carne.
  4. Con mucho cuidado remover los dentros y el pescuezo, que ya debería estar lo suficientemente descongelado para manipularlo con facilidad.
  5. En este punto se puede empezar a sazonar: Utilizar sal, pimienta, mantequilla o cualquier otro sabor que se desee agregar esparciéndolos por el exterior.
  6. Continuar cocinando hasta que todo su interior alcance una temperatura segura, utilizando el termómetro para probar en diferentes puntos y profundidades. Es importante notar que mientras una parte se encuentra en la temperatura ideal, otra puede estar cruda o aún congelada.
  7. Ahora lo que se necesita es paciencia, un pavo de hasta 5 kilos puede tardar 4 horas y media en cocinarse.; un pavo de hasta 6 tardará casi seis horas, uno de ocho kilos tardará seis horas y cuarto, y así sucesivamente. El tiempo será alrededor de 23 minutos por cada 500 gramos de carne.
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Tres cosas para darle sabor

Puede que cocinar un pavo congelado limite tus opciones para prepararlo, pero eso no significa que no puedas ponerle un toque de sabor mientras se cocina.

BBQ casero:

Mezcla dos barras de mantequilla con cinco cucharadas de azúcar morena, agrega dos cucharadas de paprika, una de cebolla en polvo, dos de sal y dos de polvo de chile; cuando todo esté incorporado frótalo sobre el pavo cuando esté lo suficientemente descongelado.

Sabor a cítricos:

Empieza también con dos barras de mantequilla, pero esta vez agrega dos cucharadas de mostaza, la limadura de un limón y tus hierbas favoritas, como orégano y tomillo. Termina esta mezcla con una cucharada de sal y aplícala sobre el pavo.

Relleno de frutas:

Otra técnica que puedes usar es rellenar tu pavo con frutas y verduras una vez esté descongelado, ya que estás pueden cocinarse en el jugo del pavo sin necesidad de alcanzar cierta temperatura para ser seguras, además de que dan sabor desde adentro.

Algunos ejemplos clásicos son manzana, zanahoria, apio, jengibre o trozos de naranja, el único limitante aquí es la creatividad (y un poco el sentido común, una sandía no cabe ahí).

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