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Olimpiadas a la vista: Los platillos icónicos de las calles de París

Te contamos cuáles son los exponentes de la gastronomía francesa

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París, la capital francesa, es conocida por su variada gastronomía, que va desde lo simple hasta definir la sofisticación y la tradición culinaria.

Cada platillo ofrece una experiencia única y una ventana a su historia, la cual, al ser rica y diversa, refleja siglos de evolución cultural y social.

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Desde los banquetes medievales hasta los restaurantes de vanguardia de hoy, este devenir de sabores muestra la evolución de la sociedad francesa y su amor por la buena comida.

Es así como París sigue siendo un destino imprescindible para cualquier amante de la gastronomía y en honor a su gran gama de sabores.

Si alguna vez tienes la oportunidad de visitar este mágico lugar, aquí te contamos los platillos más emblemáticos de la ciudad de la luz.

Gratinée des Halles (sopa de cebolla gratinada)

Foto: Creative Commons

La sopa de cebolla existe desde el siglo XVII. Pero los parisinos simplemente agregaron una capa de Gruyère a la receta para hacerla suya.

Se llama Les Halles porque allí se popularizó en París. Este mercado cubierto debía alimentar a muchos trabajadores y la gratinée des Halles tenía la mejor relación calidad/precio.

Ratatouille (estofado de hortalizas)

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La película de Pixar no andaba muy lejos de la realidad. Este es uno de los platos más reconocidos de la gastronomía de París. Su componente principal son las verduras, concretamente las berenjenas, tomates, pimientos, calabacines y cebollas. Todo puesto en el horno y aliñado con aceite, ajo y hierbas aromáticas.

Este plato es una de esas comidas de la abuela, pero si no tienes familia en la capital, donde lo sirven acompañado de pescado.

Omelette (tortilla de huevo rellena)

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Sin duda, las omelettes son un clásico de la capital. En la mayoría de los restaurantes y cafés de París podrás disfrutar de una auténtica tortilla francesa. Los rellenos suelen ser muy variados y para todos los gustos, desde jamón a champiñones o quesos de la región.

Escalope parisienne (escalope parisino)

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Está inspirado en el Wiener Schnitzel, un filete al estilo de Viena, platillo tradicional bábaro.

La receta parisina consiste en rebozar ternera salada en huevo batido y harina, sin empanizar. Luego, el escalope se cuece en aceite de colza o mantequilla hasta que ambos lados estén dorados.

Croque-Monsieur (sándwich bañado en queso)

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El croque-monsieur, este plato parisino conocido por todos, es muy sencillo de hacer y muy delicioso.

Apareció en un café del distrito XVI , cuando un cocinero se quedó sin palitos de pan para hacer un sándwich.

Este plato de bistró parisino se compone de dos rebanadas de pan blanco, con una loncha de jamón de París en el medio, gratinada con bechamel y emmental.

Bouchées à la reine (bocadillos a la reina)

Estos bocadillos fueron inventados en el siglo XVIII por los cocineros de la corte de Versalles.

La reina María Leszczynski, esposa de Luis XVencargó un plato afrodisíaco para conservar la lealtad de su marido. Incluso el chef Auguste Escoffier clasificó el bocado a la reina en entremeses calientes, de forma redonda y estriada.

Fue entonces cuando los cocineros elaboraron los bocadillos a la reina: una croustade individual de hojaldre en forma de timbal, rellena de un salpicón salado de ingredientes cortados en pequeños cubos (aves, mollejas, setas, jamón) unidos por una gruesa salsa (salsa bechamel, salsa del bosque, salsa suprema).

En algunos lugares de México son conocidos como volovanes.

Matelote d’anguille (marinero de anguila)

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Este plato se ha convertido en una especialidad parisina. Se hizo popular en las tabernas de los ríos Marne y Sena a finales del siglo XVIII.

Este plato consiste en marinar angulas en vino tinto y coñac, una cebolla, dientes de ajo machacados y un ramo de hierbas. Se agregan los champiñones, las cebollas perla, el caldo de pescado, la sal, la pimienta y el perejil.

Miroton de bœuf (mirotón de res)

Foto: Cortesía

Un plato tradicional de la cocina francesa, la carne de ternera miroton se creó a finales del siglo XVIII.

Para cocinar un mirotón de res, necesitas trozos de carne, cebolla, ajo, aceite de oliva, sal y pimienta, vino tinto y finalmente pepinillos para agregar después de la cocción.

Entrecôte Bercy (entrecot Bercy)

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Bercy era la antigua zona de llegada del vino (la segunda después del mercado del vino). Los comerciantes de vinos han hecho muy popular este plato en salsa de vino blanco.

Entrecot de Bercy, un plato típico parisino pero sobre todo del barrio de Bercy. Se trata de un filete de ternera asado con perejil y berros. Se añade una salsa a base de vino blanco, zumo de limón y chalotas.

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Tête de veau à la gaillarde (cabeza de ternera a la gaillarde)

Foto: Chez francis Brive la Gaillarde

También se llama cabeza de ternera con salsa ravigote o salsa gribiche. Este plato de bistró se disfruta mejor en invierno.

El plato se compone de cabeza y lengua de ternera cocidas a fuego lento durante 2 horas con tubérculos (cebollas, zanahorias, nabos, puerros, etc.), acompañadas de una salsa ravigote que despierta el paladar . Esta salsa se elabora con hierbas frescas picadas, alcaparras y pepinillos picados, aceite y vinagre.

Este plato es originario de Brive-la-Gaillarde, pero gracias a sus ingredientes económicos y su reconfortante caldo, rápidamente se generalizó en los bistrós de París.

Escargots de Bourgogne (caracoles)

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Es verdad que los escargots no son, generalmente, uno de los alimentos favoritos. Pero la fama de los caracoles franceses no es en vano. Los parisinos preparan los escargots cocidos con mantequilla, ajo y perejil. Luego los llevan al horno para acabar de cocinarlos.

Normalmente se sirve como entrante o plato principal. Sea como sea, te recomendamos que dejes a un lado los prejuicios y degustes uno de los manjares de la cocina francesa.

Foie gras (higado de pato)

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Es otro de esos platos típicos de París que debes probar. Está hecho con hígado de ganso o de pato. Normalmente lo sirven con pan o tostas para untar.

Muchos restaurantes presumen de hacer su propio foie gras, por eso, aunque hayas probado uno, siempre podrá sorprenderte si vas a un sitio nuevo.

Vichyssoise (crema de puerros)

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Este platillo de puerros es otra de las comidas típicas de París. Se suele servir como acompañamiento o primer plato. Esta sopa fría está hecha con puerro, cebolla, patata, nata y leche.

Hay muchos restaurantes que ofrecen este plato original o en cocina de fusión.

Quiche Lorraine (tarta salada)

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Esta quiche tiene su origen en el noroeste de Francia, en la región de Lorena, pero París se ha apropiado de la receta. Tanto que suele ofrecerse en la mayoría de los restaurantes de la ciudad.

Si eres fan de las quiches, no te puedes ir sin probar la famosa quiche Lorraine, hecha con huevos, nata, mantequilla y queso rallado. La diferencia con otras es que a esta le suelen añadir tocino en tiras.

Coq au vin (estofado de gallo al vino)

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Es un plato emblemático de la gastronomía francesa, elaborado con cortes de gallo marinados y flambeados, luego estofados en vino tinto o blanco, realzado con un bouquet garni (ramito de hierbas aromáticas), tocino, champiñones, zanahorias y cebollas.

Este estofado de gallo debe ir guisado a fuego lento durante unas dos horas en un litro de buen vino. Puede tener además alguna verdura de tipo nabo y las versiones mejoradas incluso pueden incluir alguna seta, tradicionalmente la colmenilla.

Bouillabaisse (sopa de pescados servidos enteros)

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Esta sopa, cuyo nombre viene de dos palabras francesas: bouillir, que significa cocer o hervir, y baisse, que alude a los desechos o descartes de pescado, está hecha de todo eso y se sirve con una salsa llamada rouille. Se cree que el origen de esta sopa fuera una base procedente de un guiso realizado a partir de los pescados que permanecían en el fondo de la cesta de los pescadores.

Se asemeja a la caldeirada gallega y portuguesa, al suquet de peix catalán y valenciano, así como la parihuela peruana.

Grimod de La Reynière, primer crítico gastronómico francés, cita en su Almanach des gourmands de 1804 que la bullabesa era una de las especialidades provenzales del restaurante Les trois frères provençaux

Es un plato francés tradicional de Provenza y en particular de la ciudad de Marsella, pero muy popular en todo París.

La salsa rouille proviene de la cocina provenzal y está derivada de la mayonesa. Contiene básicamente aceite de oliva, miga de pan o papa, ajo, pimentón y a veces azafrán. El pimentón y el azafrán le confieren un color similar a la herrumbre, de ahí su nombre en francés. Se denomina a veces mahonesa provenzal.

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