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Albóndigas mexicanas buscan su lugar en Marte

Entrevistamos al joven chef que concursará para llevar su receta al planeta rojo

Después de elaborar decenas de albóndigas, ocho recetas distintas, combinar ingredientes como la harina de trigo y probar que la porción de tres fuera suficiente o generosa, Brayan Arturo Pérez Morales, egresado de gastronomía de la Universidad del Claustro de Sor Juana, llevará su propuesta culinaria a España; ahí representará a México en el concurso de exploración espacial y gastronomía La patata marciana.

Ante este hecho histórico, que podría alimentar a los astronautas que viajen a Marte, Brayan llevaría su gusto por este guiso más allá de los limites de la mesa.

Cortesía

Aunque las albóndigas no fueron el primer guiso que pensó, “Había considerado dos más, uno que incluía machaca de cordero, pero ya no tuve tiempo necesario para ver cómo se comportaba la carne, hacerle estudios sus características de cuando se secaba… también descarté una tortita”, cuenta en entrevista para Aderezo.

Las condiciones de la convocatoria especificaban que no se podían usar ingredientes frescos y que podía ser un platillo tradicional del país, “el viaje me parece que dura seis meses, el transcurso para llegar allá… Al final me decidí con la machaca de res, es un gran exponente de México, más del norte o hasta en Oaxaca a veces lo usan para las  tlayudas en lugar del tasajo”, platica respecto a la elección de insumos.


Tras probar y probar, Brayan dice que elaboró hasta ocho recetas diferentes, “Al principio solo llevaba machaca y la papa, pero al freírlas se hacían tipo tortita de papa. Entonces empecé a agregar harina, fécula de maíz y al final me decidí por harina de trigo. Son ingredientes fáciles de conseguir, para no complicarse porque es algo internacional”, además recuerda que para cocinar “siempre hay que saber adaptarnos a las cosas que tenemos a nuestro alcance”.

“Somos un país representativo del mundo. Siempre tenemos de qué hablar y aunque sí, puede ser respecto a los avances cientificos o tecnológicos, por qué no en la comida; por qué no llevar un platillo o algo que nos haga decir, estas albóndigas son mexicanas”.

Sus primeras albóndigas  y la investigación

Hay otro viaje que Brayan hizo para confirmar que quería concursar con las albóndigas: a su infancia, cuando no podía ni pronunciar bien su nombre, las llamaba mingólas.

“Ahora que lo pienso, inconscinetemente las escogí porque me gustan mucho, pero de niño, con mi abuela Sebastiana las preparaba y consumía mucho… yo las llamaba mingólas”.

No solo se trata de la elaboración, el joven egresado realizó un proyecto de investigación que debía contemplar aspectos como el contenido calórico de su propuesta.

“Parte de mi investigación o el objetivo es que fueran ingredientes fáciles de conseguir; la machaca se seca al sol y es pulverizada. Lleva cebolla, jitomate, albahaca, todo pulverizado… ingredientes que se encuentran en distintas partes del mundo. Sabores universales, para que no haya rechazo al momento de comer”.

“Entregamos la justificación del porque del platillo y una ficha técnica con los datos de la receta para cuatro personas; los utensilios de cocina que se necesitan (olla, sartén). Nos pidieron que fueran recetas sencillas, pero buenas, en las que no se invierta mucho tiempo o energía. Y como te piden el mínimo material, yo utilizo dos, la sartén y una olla; en la misma se puede cocinar primero las papas y luego el caldillo”, detalla Brayan.

Foto ilustrativa


Respecto a los nutrientes o aportación que tienen para el comensal, las albóndigas de Brayan no superan las 400-300 calorías, “pero es u plato llenador, antes de mandar mi receta me lo comí. Yo consideré una buena porción la de tres piezas; además,  investigué y descubrí que los astronautas consumen muchas tortillas de harina, y eso lo puse en mi justificación, para hacerse unos taquitos de albóndigas”.

Con apenas 23 años, el mexicano se muestra entusiasta de que existan este tipo de competencias para los jóvenes, “A veces se cree que por ser joven uno no va a tener la noción, es bueno que nos den la oportunidad y no sea necesario ser un chef famoso o un prestigio”.


La papa marciana


El platillo con miras a Marte también tiene como ingrediente principal la papa, luego del proyecto Patatas en Marte (2016),  en el que científicos del Centro Internacional de la Papa (CIP) con sede en Lima seleccionaron más de especies, por su resistencia a los virus, entre otras cosas.

 “Lo que interesaba a los investigadores peruanos era si germinarían en un suelo similar a Marte (…) Estos son los suelos más parecidos al planeta rojo” destacan astrobiólogos de la NASA e investigadores en la página del proyecto www.patatamarciana.com

En un panorama hipotético, en el que se pudiera sembrar un ingrediente mexicano en el planeta rojo, Brayan dice que sugeriría el maíz, para tener un elote, esquites o tortillas.

La competencia

El concurso de exploración espacial y gastronomía, La patata marciana, que se llevará a cabo del 19 al 24 de septiembre, en Alcalá de Henares, España.

Serán dos lo mexicanos que participen,  Brayan Pérez Morales con  La papa que quiso ser albóndiga; y Carla Schettino, con su postre Potabrü- D, un postre créme brülee con papa y D, por el uso de CBD.


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Hay cuatro finalistas de distintas partes del mundo, “se va a sortear quien cocinará primero; nos van a revisar justificación (con científicos) y chefs. Conforme termines de preparar, se presenta la receta”, cuenta.

 El certamen fue convocado  y patrocinado por la Universidad de Ingeniería y Tecnología-asociada al NASA Antrobiology Institute y el Centro Internacional de la Papa.

Para saber

La papa que quiso ser albóndiga, el platillo del universitario consiste en papa y machaca de res, bañadas con una salsa de jitomate y polvo de chiles guajillo, ancho y cascabel;  tres tipos de chiles referente de la gastronomía mexicana.

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Foto de portada ilustrativa / Sam Moqadam

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