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Foto: Arturo Aguilar B.

Pan de muerto del sur, una delicia culinaria

El pan de muerto en el sur de la entidad es diferente al tipo hojaldre que se hace en el valle de Toluca

Por: Arturo Aguilar B. 

Desde hace 34 años, la familia de don Juan Peña ha hecho el tradicional pan de muerto de figuras, un icono del Día de Muertos para la región sur del Estado de México.


A diferencia del pan de hojaldra comercializado en el valle de Toluca, el pan de muerto del sur es hecho exclusivamente de harina, sin ningún decorado extra, más que la propia forma que se le da a la masa en crudo.


Es decir, este pan de muerto no tiene azúcar espolvoreada encima o algún colorante extra que distinga las formas de la masa ya cocida; pues es en crudo dónde se le da la forma que requiere.

Foto: Arturo Aguilar B. 


“¿Las figuritas qué significarán? No sabría decirle, pero a lo mejor son las ánimas, las almas de las personas muertas, algo así es la tradición y estos panes son los que se ponen en la ofrenda, esto es parte de lo que adorna la ofrenda”, explicó Paulina Macías Herrera, esposa de don Juan.


Figuras de animales como elefantes, palomas, pescados, patos, burros o marranos se les da vida en el horno de barro, el cuál es previamente templado para que la masa se cocine con la sensación térmica en su interior.


También hacen las tradicionales coronas, estrellas, flores y muñecas (o muertitos), siendo estas las preferidas por los clientes para colocar en las ofrendas de sus difuntos.


Este pan se hace en la comunidad de Santa María Pipioltepec, en Valle de Bravo, teniendo reconocimiento durante la festividad de los muertos, en municipios vecinos como Amanalco, Donato Guerra, Villa de Allende y Santo Tomás de los Plátanos.

Foto: Arturo Aguilar B. 


“Esta tradición de este pan es de toda esta región, hasta Donato Guerra, de hacer pan de figura para el Día de Muertos o fiestas patronales”, reiteró Paulina Macías Herrera.

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El pan de muerto del sur está hecho a base de harina, la cuál puede ser dulce o salada. Cuando se trata del pan dulce, los ingredientes que lleva la mezcla se componen de canela, azúcar, manteca, levadura.


Mientras que el pan de sal, o mejor conocido como el pan blanco, sólo se compone de sal, manteca y levadura.


Este último es el más tardado para cocer, pues necesita de mayor intensidad de calor para cocer la sal por completo, por lo que es el primero en entrar al horno para aprovechar la fuerza del fuego.

Foto: Arturo Aguilar B. 


De igual manera, en la panadería de Don Juan han combinado otros ingredientes para nuevas creaciones como el huevo, la mantequilla, naranja, arroz o anís.


En ambos tipos de pan, la masa en crudo debe de reposar media hora antes de entrar al horno, de lo contrario no “alzará” o se “inflará”.  
Pues el horno es calentado con leña, siendo un ingrediente especial para la cocción de este pan.


El pan de muerto tiene un costo de 15 pesos la pieza y se valora por el trabajo invertido para hacer las figuras de manera manual.

Tradiciones


Ismael Peña Macías, hijo de Juan y Paulina, ha continuado con la labor de hacer el pan desde hace seis años, tiempo que don Juan dejó este mundo sólo para ser visitado cada 2 de noviembre.  


En vida, a don Juan le enseñó a hacer el pan su abuela y en una crisis económica que tuvieron con su esposa, emprendieron el negocio de la panadería que 34 años después sigue manteniendo familias.

Y a pesar de lo cansado que era bregar la masa del pan, a mano sobre una artesa, no fue impedimento para que los cuatro hijos aprendieran a hacerlo.
“Ha sido muy satisfactorio, ya que era lo que hacía mi papá, ahorita que yo lo hago, mucha gente me reconoce como si yo fuera él, me comparan, eso me satisface porque no dejé caer su labor que hacía”, confesó Peña Macías.


Por lo que hacer pan sigue siendo una tradición familiar, similar a la del Día de Muertos, que pasó de generación en generación, adaptando algunas cosas sin perder la esencia.


“Si no se animan ellos, si los grandes no enseñamos a los chiquitos, esto se va a perder completamente, pues cuesta mucho trabajo hacerlos entender que se tiene que hacer esto”, aseguró Paulina Macías.


“A mí no me daría coraje que alguien más sepa hacer el pan, no me daría coraje, al revés, si este pueblo se reconoce por hacer el pan, sería mucho más bonito”, coincidió Peña Macías.

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