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Foto. Aderezo

Galletas del Juego del Calamar, directo de la panadería

La propuesta es de Los Olivos, local que se reinventó para traer hasta Michoacán una parte de la famosa serie

Iván Ibarra

El Juego del Calamar es una serie surcoreana original de Netflix, la cual vio la luz este 17 de septiembre del 2021. Esta producción ha sido vista por más de 132 millones de personas en menos de un mes, generando furor en todo el mundo.

Debido a la fiebre que causó la obra asiática, la panadería Los Olivos se reinventó para traer hasta Michoacán una parte de esta serie y retar a los morelianos a superar el juego de las formas.

Este negocio tomó la idea del tercer capítulo de la serie, donde para ganar un juego los participantes deben retirar una figura de un dulce de azúcar sin romperlo.

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Para emular el reto, la panificadora inició su producción de las Galletas del Juego del Calamar, las cuales tienen dibujadas formas geométricas que deben sacar sin quebrarla.

Don Oliverio Cruz, quien es el fundador y dueño de Los Olivos, comenta en entrevista exclusiva que esta decisión se tomó gracias a los jóvenes que trabajan para él, así como algunos de sus alumnos en la Universidad Latina de América (Unla).

“Empezaron a comentarme que había una galleta que sale en una serie de Netflix que podíamos hacer y la revisé. Después en un grupo de la Unla les pregunté si alguien había visto la serie y todos levantaron la mano. Casualmente ese día trabajamos con galletas, entonces ellos propusieron hacerlas con las figuras para luego desprenderlas como en el episodio”, comenta.

Posteriormente, junto a dos de sus trabajadoras desarrollaron una galleta delgada a base de mantequilla de sabor uva, maple y menta, con base en una creada por las jóvenes empleadas.

Aunque acepta que su producto no es el mismo que el de la serie, ya que este es un dulce de azúcar, Don Oliverio buscó la manera de acercarse lo más posible con sus herramientas y conocimientos.

“La galleta es muy sencilla, debe dar la apariencia totalmente que es la del juego, es delgadita, muy plana. Es crocante, se puede romper y se puede morder sin estar dura. Es a base de mantequilla, pero la saborizamos de acuerdo a cada figura”, explica el panadero.

Luis Trujeque | El Sol de Morelia

Este postre es un éxito entre los jóvenes, pues desde su lanzamiento Los Olivos reciben pedidos de 30 a 50 galletas para fiestas, lo que representa un regreso de las nuevas generaciones a las panaderías tradicionales que buscan nuevas experiencias gastronómicas.

Además de la clientela, expresa lo importante que es contar con gente joven que se apasionen por el oficio de la panadería, ya que refresca y llena de nuevas ideas al negocio.

“Las personas que nos acompañan estudiaron gastronomía en el Conalep, en la UTM y son perfiles que saben cómo desarrollar e innovar un producto, que traen una creatividad innata. Hacen una prueba, lo valoran y después la idea es aterrizada para que se haga”, reitera Oliverio Cruz.

Añade que es de suma importancia el buscar nuevos productos y saber manejar las redes sociales para promocionar su negocio y llegar con los jóvenes, cosa que asegura realiza de manera continua de la mano con su hijo.

“Las panaderías de antaño donde se vendían cuernos, conchas, bolillos y teleras, han desaparecido. Ahorita la variedad y la combinación de sabores y el poder buscar los nuevos mercados es lo que nos mantiene vigentes”, expresa.

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