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El caldo de oso que se consume en León, Guanajuato

De sabor fuerte, este líquido se ha convertido en tradición y el mejor complemento para la fruta de carrito

Por Jorge Hernández

No cualquiera está acostumbrado a encontrar por las calles los puestos ambulantes que ofrecen los preparados de frutas y sus diferentes variedades de platillos típicos.

Los fruteros, encargados de elaborar los deliciosos productos, son los responsables de darle gusto a los más finos paladares que necesitan una combinación de sabores dulces, agrios y picantes al mismo tiempo y en un vaso que cabe en la palma de una mano. 

Dicen por ahí que leonés que no ha probado los famosos caldos de oso, no es de León, aunque también comentan que si vienes a la ciudad zapatera y no pruebas un caldo de oso, ¿realmente visitaste León?

En los diferentes barrios emblemáticos de León y en su zona Centro, se pueden encontrar estos paraísos frutales ofertando vasos de frutas como mango, sandía, melón, jícama y pepino. 

La Señorita Etcétera

Sin embargo, las combinaciones con otras verduras y frutas  como cebolla y  piña, y artículos como papas fritas, son otras de las opciones que han surgido con el paso de los años. 

El caldo de oso, para la gente que no lo sabe, no es un platillo sazonado de alto gourmet, sino un aperitivo leonés con una combinación de vinagre de piña, limón, cebolla picada, chile piquín, chamoy, salsa y queso rallado. 

A esta mezcla de sabores se le agregan pedazos pequeños de fruta cortada como pepino, piña, jícama o mango. 

Frutas que son tradición

Foto. Ricardo Sánchez

Para los vendedores de frutas, el oficio al que se dedican es parte de tradiciones leonesas que han ido de generación en generación. 

Rito Olmos, frutero de un puesto ambulante del Barrio del Coecillo, durante entrevista con El Sol de León y Noticias Vespertinas, contó que siguieron los pasos de su padre al grado de que junto con sus hermanos emprendieron con los carritos ambulantes. 

“Tenemos trabajando esta tradición de vender fruta desde hace muchos años y gracias a Dios aquí andamos, preparando caldos de oso, fruta, chalupas, preparamos de todo”, comentó Rito., mientras atendía su puesto ubicado frente al Jardín de San Juan.

El frutero encargado del puesto de frutas preparadas ‘Rito y Mago’, comentó que si bien el platillo más tradicional es el caldo de oso, él ha creado alternativas con otros productos a las que a cualquiera se les haría agua la boca.

Foto. Ricardo Sánchez

A la hora de preparar los diferentes productos que oferta en una lona que cuelga de su puesto, nadie como Don Rito para armar toda una bomba de sabores en un vaso, contenedor o plato. 

Incluso a la hora de picar la fruta, el arte del cuchillo que domina sale a relucir, pues al cortar las porciones salió sin ningún rasguño pese al afilado que sostiene.

Las papitas, el clamato y hasta los camarones son aperitivos extras que se pueden encontrar en los diferentes puestos cuyos precios van de los 25 a los 50 pesos, según el tipo de preparado, aunque algunos pueden llegar a los 100 pesos pero definitivamente es un platillo que lo vale. 

La Señorita Etcétera

“Cuando vienen turistas o gente de fuera se les hace bonito y lo miran como una novedad porque en sus lugares de origen no hay fruteros y aquí les llama la atención la fruta con queso porque en otros estados  no la trabajan y aquí se les hace raro pero la empiezan a probar y les gusta, me dicen que están bien sabrosas y bien buenas”, contó el comerciante.

Los clientes del puesto de ‘Rita y Mago’, ya acuden por excelencia a sus servicios porque saben que nadie imita sus sabores. 

“Hay gente de otras ciudades que viene de visita a León y pasa al puesto a saludarnos y a decirnos que está muy rica nuestra  fruta”.

Foto. Ricardo Sánchez

Pandemia golpea a fruteros

El comerciante señaló que pese a que la fruta es de temporada todo el año, esta pandemia sin duda alguna también los golpeó, como al igual de los miles de comerciantes leoneses. 

“Sí afectó la pandemia, a todo mundo, pero todos estábamos igual con el mismo afectamiento pero gracias a Dios por los años que tenemos, la poquita gente seguía viniendo y con eso sacamos para comer, estaba muy dura la situación”, dijo Tomás. 

Por último contó que sus hermanos que también cuentan con sus puestos en diferentes colonias de la ciudad, se dedican a lo mismo y en cada uno de los comercios, sus clientes los prefieren por saberles dar el sabor de boca que nadie en la ciudad lo hace. 

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